En sus grabaciones, Matthew Barney muestra el enfrentamiento del hombre con su sexualidad y para expresarlo se basa en el uso de metáforas y analogías fantásticas.
El conjunto de films están integrados por una mezcla de autobiografía, historia, mitología y un universo muy íntimo donde las imágenes y los símbolos están interconectados entre sí. El ambiente creado es complejo y hermoso. El orden de exhibición de los films no sigue un orden, así pues, Cremaster 4 exhibido en 1994, Cremaster 1 en 1995, Cremaster 5 en 1997, Cremaster 2 en 1999, y Cremaster 3 en 2002. Matthew Barney ganó con Cremaster el prestigioso premio Europa 2000 en el 45º Bienal de Venecia de 1993.
El trabajo de Matthew Barney ha generado fuertes controversias: por un lado, quienes aclaman su trabajo se basan en la riqueza y carga de las exposiciones como así también en su complicado entendimiento y significado de las obras. Quienes lo critican, argumentan que con las series Cremaster, lo que intenta es impresionar.
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